Hay muchas maneras de ver los sentimientos. Se les puede idealizar, y se les puede definir. Se les puede negar, o se les puede situar en el centro de la vida de una persona. De cualquier manera, se les nombra. Sin embargo, hay cosas que no deben ser nombradas, y no porque no se les conozca. Los limites de un sentimiento son brumosos, y su misma escencia varía de persona en persona, de situación en situación, generando un millar de entes diferentes.
Cuando se les nombra se les encierra. Se les enclaustra dentro de una palabra que limita sus posibilidades. Las palabras pueden ser muy bellas, pero se debe tener cuidado con ellas. Pueden disfrazar una realidad sustituyéndola con un concepto que bien puede no existir, por lo menos no en el universo personal, o por lo menos no en la fracción temporal presente.
Los sentimientos tienen la habilidad de no ser algo en específico, y nosotros tenemos la costumbre de ser idiotas.
Para que no me reclames que nunca te comento aunque ya te habia dicho que me gusto la entrada XD.
ResponderEliminarMuy bonita y muy cierta le reflexion. Hace unos dias leia algo relacionado, sobre el conocimiento holístico. Muchas veces los conceptos y definiciones son insuficientes por las limitaciones que imponen.
Tienes tanta razón PP.
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